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Hace tiempo que no comemos nada de gluten por estas razones… pero siempre me ha gustado mucho el pan aisss y sí, la repostería y bollería también… Supongo que me habrán quedado en lo más hondo de mí aquellos efluvios de la pastelería que tenían mis padres cuando era niña, o no…puede ser que sea una golosa impenitente…

Bueno, pues sigo indagando con maxi-lupa buscando soluciones sanas, sin gluten, nutritivas y poco calóricas. Y estos panecillos lo reúnen tooooodo!!!! Son sanos y nutritivos, pues sus harinas llenas de proteína sin gluten están recién molidas y son ecológicas (también las podéis comprar eco y molidas en herbo-dietéticas y hasta en la sección eco de Carrefour) Y son poco calóricos, pues además de llevar una fibra muy saludable y carbohidratos de absorción lenta, llevan una grasa y un tipo de azúcar que estimulan el metabolismo y nos ayudan con su poder lipolítico a controlar los adipocitos: el aceite o manteca de coco y el azúcar de coco!!!! (que ya se encuentran a la venta en cualquier tienda dietética, hipermercado con sección eco o de venta online aquí) Si además  tenéis problemas de retención de líquidos (como es mi caso por problemas tiroideos) o sois hipertensos, la sal gris de Bretaña baja en sodio es la ideal para dar el toque final a estos panes tan delicados. ¡ Buen provecho !

 

Ingredientes:

  • 400 grs de harina integral de arroz
  • 100 grs de harina integral de quínoa
  • 2 cuch/p de sal de Bretaña
  • 45 grs de manteca de coco (o aceite de oliva virgen extra)
  • 1 sobre de levadura panadera sin gluten
  • 1 cuch/p de azúcar de coco (o panela)
  • 200 ml de leche vegetal  tibia (yo utilicé de arroz)
  • 200 ml de agua tibia
  • semillas de sésamo
  • pipas de girasol
 
Preparación:
 
En un bol juntamos las harinas ( nosotros las compramos en grano y las molemos en el momento con un molino de cereales, pero también podéis hacerlo poco a poco con un molinillo de café ) con las semillas de sésamo. Y en otro bol echamos el agua y la leche de arroz tibia junto con el sobre de levadura ,el azúcar de coco y la manteca de coco fundida a baño maría hasta convertirla en aceite. Unimos el contenido de los dos boles y mezclamos hasta que la textura sea como de plastilina sin que se pegue a las manos. Dejamos que repose una media hora y rellenamos unos moldes de silicona para muffins. Nos ayudará el mojar la cuchara cada vez que cojamos una porción del bol para que no se quede pegada a ella.  Ponemos por encima unas semillas de girasol y horneamos con el horno precalentado a 200ºC durante 45 min en altura media alta con el fuego solo abajo para que suban si problemas. Podemos dorarlos los últimos 5 min poniendo el fuego también arriba.