Esta receta es cruda, si, pero la sensación de plato cocinado es total porque la técnica de la maceración hace que el alimento quede como encurtido. Su sabor es más intenso y por supuesto el número de nutrientes es mayor ya que la cocción no ha afectado a sus enzimas. Es alimento vivo y muy delicado al paladar. Os animo  a que lo intentéis porque es doblemente recomendable: por salud y por sabor 😉

Ingredientes:

  • 3 calabacines grandes
  • 3 tomates medianos
  • 300 grs de champiñones
  • 75 grs de nueces
  • 80 ml de aceite de oliva
  • 1 bote de pesto
  • 3 cuch/p de tamari : salsa de soja (sin trigo,mirad etiqueta)
  • Zumo de 2 limones
  • Albahaca
  • Sal no refinada
  • 3 cuch/s de sirope de ágave

Preparación:

Laminamos los calabacines con la mandolina y los disponemos en la mitad de una fuente grande de pirex o de porcelana.En la otra mitad ponemos los tomates que laminamos después de pelarlos. Regamos esta fuente con 50 ml de aceite de oliva, el zumo de uno de los limones y dos cucharadas de tamari. Sobre este preparado se echa la albahaca finamente picada y la sal marina. Dejamos macerar toda la noche.
Para los champiñones, se laminan y se maceran en otro recipiente de vidrio, pero esta vez con los 30 ml de aceite restantes, el zumo del otro limón, una cucharada de tamari, sal marina y las tres cucharaditas de sirope de ágave (esto le dará una dulzura y una textura especial y muy sabrosa). También en este caso se dejan macerar toda la noche. Se mezclan con las nueces finamente picadas. 
Para montar el plato primero se pone una de las láminas de calabacín, encima un poco de pesto y sobre el pesto un poco de  la crema de champiñones, otra de calabacín, después los tomates y otra de calabacín. Así las capas que quieras. ¡ Plato sorprendente y muy rico!